Chacarita, un barrio con un pasado industrial y una identidad bohemia, se ha destacado en los últimos años como un destino culinario imperdible.
Lejos del bullicio de los circuitos turísticos tradicionales, este rincón de la Ciudad se ha ganado su lugar gracias a una oleada de chefs y emprendedores que han visto en sus calles el lugar perfecto. El barrio hoy ofrece una mezcla fascinante de lo antiguo y lo nuevo, donde los talleres mecánicos y las viejas casonas conviven con restaurantes de diseño vanguardista.
A continuación, te traemos una guía con cuatro restaurantes que son un must en tu visita.
Nuestra ruta gastronómica por el barrio
Los restaurantes de Chacarita se caracterizan por una apuesta audaz, platos que desafían lo convencional y, sobre todo, un ambiente que invita a la exploración. Desde propuestas de alta cocina hasta opciones más informales y relajadas, aquí se encuentran los sabores que están marcando tendencia en la gastronomía porteña.
Anchoita: galardonado con una Estrella Michelin verde (por su gastronomía sostenible y ética), con su ambiente sofisticado y su historia enraizada en la pesca artesanal, es un deleite para los sentidos. Ocupando un antiguo garaje, el espacio se ha transformado en un lugar amplio y moderno con una imponente barra central que invita a socializar.
¿Su nombre? Es un homenaje al producto que inspira su filosofía: trabajar con los mejores ingredientes, sin atajos. Este lugar se ha consolidado como un referente de la alta cocina que valora el producto local y de estación.
La carta es una celebración del mar y la tierra, destacando la frescura y calidad de cada ingrediente. Entre sus platos más solicitados, no puedes perderte las empanadas de anchoa que son una explosión de sabor en cada bocado. Las pescas del día y los cortes de carne a la parrilla son también imperdibles, reflejando el compromiso del restaurante con una cocina sincera y deliciosa.
Ácido: descontracturado y lleno de energía, tiene un estilo industrial chic que captura la esencia juvenil y desestructurada del barrio. Este proyecto nació de la pasión de un grupo de amigos que querían crear un espacio donde la cocina se sintiera libre y creativa. El diseño interior, con paredes de ladrillo visto y luces tenues, crea un ambiente distendido, perfecto para una salida informal con amigos.

Desde este año, Ácido fue reconocido con el premio Bib Gourmand, que reconoce a los restaurantes que ofrecen la mejor relación calidad/precio en un territorio. Una razón más para no perdértelo.

La propuesta culinaria de Ácido es una oda a la fermentación y a los sabores intensos. Su carta cambia constantemente según la disponibilidad de productos, pero siempre destacan los platos con toques agridulces. Sus encurtidos caseros y el plato de chivo son obligatorios. Para quienes disfrutan de la mixología, sus cócteles son una verdadera obra de arte que complementan a la perfección la experiencia.
Picaron: este restaurante es un bodegón contemporáneo que evoca nostalgia y te hace sentir como en casa desde el primer momento. Su ambiente acogedor y pintoresco, con mesas pequeñas y detalles vintage, invita a disfrutar de una charla tranquila. El proyecto busca rescatar la esencia de los bodegones porteños con un toque moderno, celebrando la cocina casera. Es un lugar de encuentro que se ha posicionado como un clásico en el barrio gracias a su calidez y su propuesta sin pretensiones, suficientes para ser distinguidos con una Estrella Michelin.

La carta rinde tributo a la cocina tradicional argentina con un toque de innovación. Sus platos son generosos y llenos de sabor. Imperdibles son la milanesa a la napolitana, el estofado de cordero y, por supuesto, su flan casero con dulce de leche, que es uno de los postres más elogiados y un final perfecto para cualquier comida.
Lardito: esta propuesta te recibe con un espacio íntimo y moderno, con una barra central y una cocina abierta, que permite a los comensales ver a los chefs en acción. Este lugar se enfoca en una cocina de autor que experimenta y juega con los sabores, priorizando el uso de los mejores ingredientes locales. Su nombre, un diminutivo de “lard” (manteca de cerdo en inglés), es un guiño a su amor por los productos de origen animal. El ambiente tranquilo y su estética minimalista lo convierten en el lugar perfecto para una experiencia gastronómica sin pretensiones.

Lardito se especializa en carnes y embutidos de producción propia, y cada plato es una sorpresa para el paladar. La carta es concisa pero contundente, y destaca por su creatividad. Su salchicha casera es un must para los amantes de la carne. No puedes irte sin probar el plato de chicharrón o su famoso sánguche de bondiola desmechada, una verdadera joya culinaria que resume la audacia del lugar.
La próxima vez que visites la capital argentina, no te limites a los circuitos habituales. Anímate a explorar Chacarita y a descubrir su vasta oferta gastronómica. Estos cuatro restaurantes son solo el comienzo de una aventura que te llevará a conocer el alma de un barrio que está redefiniendo el sabor de la Ciudad.

¡Prepara tu paladar para una experiencia inolvidable!